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Infrafinanciación crónica de la UMA

Desde el año 2012, la financiación autonómica destinada a la Universidad de Málaga ha descendido de manera sistemática: del 15,2% del total del sistema universitario andaluz en 2012 al 13,8% en 2024, a pesar de que la UMA ha mantenido un porcentaje de estudiantes stable en torno al 15,1%. Esta bajada no responde a criterios objetivos de actividad ni resultados, y ha generado una infrafinanciación acumulada de 216,5 millones de euros desde 2013.

Solo en 2025, la UMA habría recibido 21,2 millones de euros adicionales si se hubiese mantenido el porcentaje de financiación de 2012. Estos datos se han extraído de los informes anuales de la Fundación CYD.

Evolución de la financiación de la UMA
Gráfico nº1. Evolución de la financiación de la UMA. Fuente: presupuestos de la Universidad de Málaga

Además, Andalucía es la única comunidad autónoma con una capacidad de financiación negativa y una tasa de ahorro bruta prácticamente nula, según el informe de la Fundación CYD del año 2024.

Situación de financiación en Andalucía
Gráfico nº2. Situación de financiación en Andalucía. Fuente: Fundación CYD

Estrangulamiento presupuestario y presión sobre el gasto en personal

En 2024, la Junta de Andalucía asignó a la Universidad de Málaga un crédito de 214,5 millones de euros. Sin embargo, el gasto real en nóminas ascendió a 226 millones, generando un déficit de 11,5 millones.

De cara a 2025, y con el incremento del 2,5% en los salarios públicos, se prevé que el gasto en personal alcance los 233,7 millones de euros, frente a un crédito inicial de solo 221,6 millones, lo que supone un nuevo déficit estimado de 12,1 millones.

Esta situación se ve agravada por el envejecimiento de la plantilla: la mediana de edad del profesorado se sitúa en los 53 años y se prevén más de 250 jubilaciones entre 2025 y 2030. Sin una tasa de reposición adecuada, resulta inviable garantizar el relevo generacional necesario para sostener la calidad académica.

Distribución de la edad del PDI
Gráfico nº3. Distribución de la edad del PDI. Fuente: equipo de gobierno de la Universidad de Málaga
Evolución de la edad del PDI
Gráfico nº4. Evolución de la edad del PDI. Fuente: equipo de gobierno de la Universidad de Málaga

Plan de Ajuste: recortes estructurales y medidas de emergencia

Para poder hacer frente mínimamente a sus obligaciones básicas, la Universidad de Málaga se ha visto forzada a aceptar un préstamo de 48,5 millones de euros a la Junta de Andalucía, con un plan de amortización a 21 años y al 1% de interés. Esta operación ha venido acompañada de un Plan de Ajuste drástico, cuyas medidas afectan gravemente al normal funcionamiento académico e investigador de la institución.

Entre las principales restricciones impuestas destacan:

Estas medidas son claramente insostenibles y ponen en riesgo tanto la calidad como la continuidad de las funciones esenciales de la universidad. A ello se suma que la Junta de Andalucía en el año 2020 tomó 36 millones de euros del remanente de la Universidad de Málaga para los Fondos COVID. Este superávit que tenía la institución estaba destinado a obras ya licitadas. Por lo tanto, la Junta se ha quedado con fondos de la UMA que luego incorpora en formato de préstamo con intereses.

Esta actuación compromete gravemente la capacidad de inversión y desarrollo estratégico de la universidad.

Impacto de los recortes en el estudiantado, la docencia, la investigación y la transferencia

Las medidas de ajuste impuestas a la Universidad de Málaga no solo afectan a su estructura interna, sino que tienen un impacto directo en la calidad del servicio que presta a su estudiantado y a la sociedad. La reducción de recursos compromete la planificación docente, impide la cobertura ágil de bajas, limita la creación de nuevas plazas y dificulta la oferta de prácticas remuneradas, la dotación de los laboratorios, residencias asequibles y becas suficientes, poniendo en riesgo la igualdad de oportunidades.

Al mismo tiempo, se ven mermadas la estabilidad, la proyección profesional y la internacionalización del personal docente e investigador, dificultando el desarrollo de una carrera académica digna y sostenible. Esto repercute negativamente en la calidad de la enseñanza, la generación de conocimiento y la capacidad de transferencia hacia el entorno social y productivo.

Sin una inversión adecuada, la universidad no podrá seguir cumpliendo su misión como espacio de formación, investigación crítica y transformación social.